domingo, 3 de agosto de 2014

Entre palabras

                         " Iré a buscarte a lo hondo, a donde deba encontrarte.
                           Iré a buscarte en ti mismo, en el barro o el abismo.
                           Iré a buscarte aunque duela, aunque te pierda y no sienta,
                           Iré, iré..."




Una de las cosas que mas me gusta hacer es leer. Me encanta.
Estos días he acabado el cuarto libro del verano y tengo unas cosas que comentar al respecto, ya que me rondan la mente desde hace tiempo.
No sé por que razón a los escritores de hoy en día les ha dado por matar a todos sus personajes de la ficción, ¿acaso no saben que eso afecta a sus lectores? Al parecer, no. ¿No se supone que la lectura está hecha para el disfrute estético?, ¿Hay alguna razón para que quieran hacer llorar a la gente? La verdad es que no siempre puede haber finales felices, que la vida no es perfecta, y que eso te lo enseñan los libros, pero ¿es necesario que sean finales tan desgarradores?
Aunque a mi me hayan hecho daño, me he dado cuenta de algo muy importante, algo que me ha dejado estupefacta:
 ¡¡¡Se puede querer a los personajes de un libro!!! ¡¡¡Puedes encariñarte con ellos!!!
 Sí, sí... A los personajes ficticios que forman parte de la imaginación de una persona. Muchas personas no me comprenderéis, y no os lo voy a echar nada en cara, porque sé que soy difícil de comprender. Hasta mi madre me lo dice, porque algunos somos un poco Incomprendidos, es decir, cuando alguna vez alguien me ve llorando o triste por un libro, me dice: "No entiendo porque lloras, hay cosas más importantes que las cosas que ocurren en un libro". La verdad, hay veces que ni yo misma sé porque lloro, porque sé que hay gente que lo está pasando muy mal por cosas reales y yo llorando por un libro, pero simplemente no puede evitarse. Nunca me había parado a pensar que en un libro hay tal cantidad de sentimientos. Con un libro yo he reído hasta no poder más pero también he llorado, y mucho, tanto que ha sido como si me deshidratara, y luego vas por casa con los ojos llorosos, y te preguntan que qué te ocurre, y simplemente les dices que te lloran los ojos...con un libro también he sentido ganas de gritar, rabia e ira, un enfado que luego estás enfadada con el mundo y no sabes por qué, y es simplemente que lo que ocurre en el libro te altera....




Porque un libro no es solo una acumulación de papeles, es un NUEVO MUNDO que avanza con cada palabra, con cada letra y con cada sentimiento.
Creo que un libro es una lección de vida, algo que se queda marcado para siempre en tu corazón, una vez que lo terminas es parte de ti, y esas partes de ti que son esas historias nunca se despegarán de tu memoria y de tus sentimientos. 
Un libro te da la oportunidad de soñar, y eso es lo que nunca hay que dejar de hacer, soñar.
Un libro es una historia, pero su esencia y su magia nos acompañan para siempre.